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Alicia Stefania Anuta, un regreso lleno de emoción

Hace apenas unas semanas compartíamos la emocionante noticia del regreso de Paula Marchán a las pistas. Una historia de esfuerzo y superación que nos recordó lo duro que puede ser el camino de una lesión. Pero, lamentablemente, esa realidad sigue muy presente en nuestro día a día. En el club contamos actualmente con varios jugadores y jugadoras que atraviesan procesos largos de recuperación por lesiones graves de rodilla, situaciones que exigen paciencia, fortaleza mental y un entorno que acompañe en cada paso.


Hoy volvemos a hablar de superación con el nombre propio de Alicia Stefania Anuta, una jugadora muy querida dentro del Club Baloncesto Juan de Austria. Su lesión no solo fue un golpe deportivo, sino también un momento complicado a nivel personal y familiar. Su entorno más cercano ha pasado meses difíciles, viviendo con preocupación cada revisión, cada avance y cada obstáculo del proceso. Porque cuando una jugadora se lesiona, la familia también juega su propio partido desde la grada.


Han sido meses de rehabilitación constante, de trabajo silencioso y de mucha disciplina. Días buenos y no tan buenos, pero siempre con un objetivo claro: volver. Durante todo este tiempo, el equipo la ha echado mucho de menos. No solo por lo que aporta en la pista —intensidad, compromiso y carácter competitivo— sino por su energía en los entrenamientos, su apoyo a las compañeras y su importancia dentro del vestuario. Alicia es de esas jugadoras que suman incluso cuando no pueden jugar, y eso el grupo lo ha sentido profundamente.


Este sábado llegó por fin el momento esperado. En el encuentro frente a las madrileñas del Colegio Alameda de Osuna, Alicia volvió a ponerse la equipación y a pisar la cancha en competición oficial. Disputó pocos minutos, pero fueron más que suficientes. Suficientes para volver a sentir la adrenalina del partido, para recuperar sensaciones y para demostrar que todo el esfuerzo invertido durante estos meses empieza a dar recompensa.


Cada segundo en pista tuvo un significado especial. Para ella, por lo que representa dejar atrás una etapa difícil. Para su familia, que pudo verla competir de nuevo. Y para el equipo, que recupera a una compañera fundamental tanto dentro como fuera de la pista.


El regreso de Alicia no se mide en estadísticas ni en minutos jugados. Se mide en valentía, en perseverancia y en amor por el baloncesto. Porque después de una lesión así, volver a jugar, aunque sea poco, ya es una auténtica victoria.

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